Cuestión de espacio

-¡Me agobias! ¡Échate a un lado! –Se quejó ella.

Él la miró de medio lado y frunció el ceño. Giró la cabeza a la izquierda y se resignó a pasar otra tarde más, repleta de quejas y rechazos. Desde hacía algún tiempo, el humor de su compañera había ido de mal en peor. Y sus constantes reproches le hacían temer lo evidente. Quizás después de todo, aquella relación estaba destinada al fracaso, y antes o después tendrían que seguir caminos separados.

-Tenerme cerca, nunca había supuesto un problema.

-Las cosas han cambiado –sentenció ella-. Tengo mis necesidades, siento que me falta el aire, que mi espacio vital apenas si alcanza para contenerme. Necesito libertad. Algo que tu no pareces entender.

-Estábamos bien juntos. –terció él, mientras hundía la cabeza entre las manos y sollozaba en silencio.

Ella lo miró, con dureza al principio y con ternura después. Sintió la tristeza que embargaba el corazón de su compañero y recordó el pasado. Los momentos vividos junto a él. Las veces que habían acurrucado sus cuerpos, el uno junto al otro. Los instantes alegres y los tristes. Rememoró el camino recorrido y sintió que llegado el día de la separación, su libertad habría de tener un cierto regusto amargo. Puso su mano derecha sobre la frente de él y lo acarició suavemente.



Fuera, el doctor terminó de auscultar a la mujer y guardando el estetoscopio en su maletín, dijo sonriente.

-No tiene porque preocuparse, su embarazo marcha como debe. Y no haga planes para el fin de semana que viene, puesto que si todo continúa igual, tiene una cita con dos bebes. Una preciosa niña y un apuesto niño. Sus hijos.


J. G. B. - Junio, 2007


¿Qué decir de mi? Aprendiz de todo y maestro de poco. Aquí os dejo una pequeña muestra de lo que soy. Leves retazos de lo que me llena y lo que me inspira. Lo demas, aquello que es obvio, lo descarto por no ser de especial interes, ni para mi, ni para los que por aquí se dejan caer.

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