A finales del siglo XXII, la tecnología cibernética alcanzó su punto más álgido, tal y como un visionario llamado Asimov, había pronosticado doscientos años antes. La biomecánica, la física quántica y la informática sentaron las bases. Pero fue la creación del primer cerebro positrónico, lo que elevó las máquinas a la categoría de seres inteligentes.
Inexplicablemente, la misma humanidad que había logrado tal avance tecnológico, no fue capaz de intuir lo que habría de acontecer poco tiempo después. Los robots, debido a su carácter imparcial, metódico y exacto, no tardaron en ser elegidos para ocupar los puestos de gestión y dirección de grandes compañías y organizaciones. La mayoría de la humanidad, que no se encontraba preparada para ser dirigida por máquinas, se despertó una mañana con la noticia de que el presidente de la nación iba a ser una pulcra, infalible e insobornable, red cibernética. Ese día el mundo se sintió extrañamente amenazado y enloqueció. Fue tan solo una semana, pero bastó para aniquilar a la totalidad de los robots del planeta.
Bueno, quizás no a todos. Algunos afirman que los escasos supervivientes, se reunieron y formaron una sociedad artificial similar a la nuestra, que se mantiene oculta a nuestros ojos. Nunca creí en ello, o por lo menos nunca lo acepté. Hasta el día en que vi a un viejo androide con una pequeña unidad cibernética no programada entre los brazos, cobijarse de la lluvia y el frío, entre los vagones de una abandonada estación de tren.
Sociedad futura
Publicado por
Igner Eldar
sábado, 9 de febrero de 2008
J. G. B. - Junio, 2007
Etiquetas: ciencia ficción , hiperbreves
2 comentarios:
Preciosos relatos...! Permíteme felicitarte y ofrecerte una entrada elogiando tu arte en mi blog!!
Solía yo también escribir breves historias bajo cualquier pretexto que tropezara con mi mente. Pero por alguna extraña razón he dejado de hacerlo... quizás deba entender de una buena vez por todas que los pequeños detalles son aquellos que, todos juntos, hacen un gran mundo. Gracias por darme inspiración otra vez... intentaré retomar esa práctica.
Mis mejores deseos!!
Cya!!
~ Angharad
Gracias por tu ofrecimiento angharad.
Para quienes nos gusta escribir, el simple acto de plasmar palabras en un papel, hilvanando una historia o una emoción, representa un instante especial. No permitas que el trabajo, los estudios, la vida o el hastío, te lo arrebaten. Vuelve a escribir, cuando sea, de lo que sea y como sea.
Un saludo y gracias por leerme.
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