¿Dónde anida la vida? ¿Dónde termina la muerte? ¿No son ambas, sino hermanas incestuosas que se disputan con saña, el cuerpo y el alma del ser amado? ¿No son así mismo, las dos caras de una misma moneda llamada destino, que durante un tiempo gira y gira hasta caer y mostrar su rostro? ¿Cómo retener el divino hálito que concede la gracia y el movimiento a un cuerpo? ¿Cómo retrasar la puntual visita de la oscura dama que llegada la hora, antes todos ha de venir? ¿Vive la vida en su propia esencia sostenida por el alma o camina la muerte junto a nosotros, hasta el día en que percibimos su presencia? ¿Es el cuerpo la preciada jaula de oro, en la que atrapamos la emplumada ave que con su trino nos sostiene? ¿Son sus barrotes nuestros brazos y piernas? ¿Es su alimento nuestra sangre? ¿Se alimenta la vida de nuestros recuerdos y de nuestros sueños o son nuestros fluidos y órganos los que la hacen real?
Y si así fuera ¿No es entonces la vida, un paciente parásito que permanece en nosotros mientras le somos útiles? ¿No es por tanto, un desconocido ser que lentamente nos absorbe la esencia de lo que somos, hasta que vacíos nos abandona? ¿No es en definitiva un vampiro que bebe de nuestra sangre hasta quedar saciado? Si ésto así fuese, cabría pensar que la muerte no es sino lo que queda de nosotros cuando llegado el final, alcanzamos la libertad. Y si así lo decidiéramos, solo quedaría una pregunta por hacer
¿Cuál es el objeto de continuar viviendo?
Reflexiones halladas en un papel, junto al cadáver de un suicida.
¿Dónde anida la vida?
Publicado por
Igner Eldar
miércoles, 6 de febrero de 2008
J. G. B . En algún momento del 2001
Etiquetas: hiperbreves
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