- ¡Venga tío! ¡Que esa era mi última cerveza!
- ¿Cómo? Que vengo de visita y no tienes ni siquiera media docena de birras en la nevera. ¡Joder, vaya un colega que estás hecho!
- No sabía que ibas a venir. Además, ya podías haber traído tú las cervezas.
- No me es posible. Me lo prohíbe mi religión, mi padre, y los pulgares torcidos hacia adentro.
- ¡Déjate de coñas! Que tú eres más ateo que Nietzsche y tu padre lo único que te prohíbe es que le sablees cincuenta talegos cada vez que vas de visita.
- ¡Ateeeoooo yo! ¡Hereje, blasfemo! ¡Si San Nietzsche bendito sentado a la diestra de Dios te oyese, te ibas a cagar! Además la vida de estudiante es muy difícil. Las tentaciones acechan a cada paso. E insisto, tengo los pulgares torcidos hacia dentro.
- Pues desde luego no será por rascarte el bolsillo.
- ¡Eres un insensible! Al final me harás llorar, o reír que para el caso es lo mismo. Pero bueno, hablemos de otra cosa. ¿Cómo andamos de moral?
- ¿Qué tipo de pregunta es esa?
- Una normalita, de esas que van encerradas entre signos de interrogación. ¡No te jode! Si ya digo yo que tú no estás bien.
- ¡Que tío más pesado! Estoy perfectamente.
- Si hombre, por eso llevas dos semanas sin pisar la calle, comiendo a base de pizzas, que por cierto anda que invitas, y sin llamar a los colegas.
- He estado ocupado con los estudios.
- ¡Ja! Has estado llorando como un pavo, por la guarra de tu ex.
- ¡Te prohíbo que la llames así!
- ¿Y cómo quieres que la llame? ¿Sor Mamona del Meneo Fácil, quizás?
- Tú eres un cabrón. Te encanta joderme.
- ¡No nombres la soga en casa del ahorcado! Y no te quejes tanto, que esa piba no te convenía. Mucho arroz para tan poco pollo. Y que conste que lo de pollo va por ti. Pero vamos a ver, atontado, a quién se le ocurre quedarse pillado por una tía, cuyo código de barras lo conoce media universidad. Lo que tienes que hacer es emborracharte y mearte en la puerta de su habitación en cuanto tengas oportunidad. Así que venga, ponte algo de ropa limpia, que nos vamos de juerga.
- ¿Si te hago caso me dejarás en paz?
- Cuenta con ello. Lo juro por San Nietzsche y las bragas de Mafalda.
- ¡No se cómo te aguanto!
- Porque soy tu amigo, y los amigos están para ésto. Por cierto, échate dinero que pagas tú.
Un amigo
Publicado por
Igner Eldar
sábado, 9 de febrero de 2008
J. G. B. - Junio, 2007
Etiquetas: diálogos , hiperbreves
0 comentarios:
Publicar un comentario